Continúa el canto del cisne del blog en la forma d los últimos posteos sobre el síndrome de Tokomosho, a continuación hablaremos del deslumbramiento:
El deslumbramiento
Para explicar cómo y en qué circunstancias se produce el deslumbramiento, es preciso repasar algunos conceptos acerca de cómo se origina la sensación de visión. Cabe acotar que sólo una mínima parte del espectro electromagnético impresiona en la retina, produciendo la sensación visual. Esta parte está constituida por longitudes de onda comprendidas entre los 400 y 800 mm, denominadas luz.
En algún momento, esta energía luminosa (recibida en los conos y bastones de la retina) se transforma en estímulo eléctrico, provocando su respuesta. Aunque este proceso de transformación no se conoce con exactitud se deduce que, al menos en su primera fase, debe ser fotoquímico. Esta energía luminosa recibida se fractura en algún tipo de sustancia retinal sensible a ella.
Si esta sustancia fuera transparente no sería absorbida por la luz, ya que para que exista esa fractura propia del proceso fotoquímico que la transforma la luz debe ser asimilada por esa sustancia.
Pigmentos fotosensibles. Las sustancias capaces de absorber la luz se denominan pigmentos. Estos deben su coloración a aquellas longitudes de onda que reflejan. Aunque la mayoría de los pigmentos absorben mejor algunas longitudes de onda que otras, con un máximo en una longitud de onda en particular que se denomina, justamente, absorción máxima del pigmento.
Se conoce que los bastoncitos son los fotorreceptores que actúan en la visión crepuscular o nocturna, es decir, en ausencia de luz. Precisan para actuar intensidades muy inferiores a las necesarias para los conos.
En el extremo de cada bastoncito existe un pigmento fotosensible denominado rodopsina, cuya ruptura -en bajos niveles de iluminación- pone en funcionamiento el mecanismo de la visión nocturna. En el ojo adaptado a la oscuridad, los bastoncitos se constituyen, entonces, en el móvil de visión.
Adaptación luz-oscuridad. Según la longitud de onda de que se trate, el ojo tiene diversos máximos de sensibilidad. Esta sensibilidad del ojo a diversas longitudes de onda se denomina "curva de luminosidad".
En el ojo adaptado a la oscuridad, la curva de sensibilidad se denomina "curva de luminosidad escotópica". En el ojo adaptado a la luz, por el contrario, la curva de sensibilidad se denomina "curva de luminosidad fotóptica".
Existen diferencias entre ambas, ya que el nivel máximo de sensibilidad en un ojo adaptado a la luz tiene lugar a los 550 nm (parte verde del espectro), en tanto que este máximo en la curva de luminosidad escotópica se encuentra alrededor de los 500 nm (parte azul del espectro). Esta diferencia entre ambas curvas de luminosidad se denomina "desplazamiento de Purkinje", que demuestra en forma fehaciente que en el ojo existen, por lo menos, dos formas de fotorreceptores: un mecanismo que se activa en la oscuridad y otro que se pone en funcionamiento a alta intensidad luminosa.
En cuanto tenga unos minutos sigo con la serie.
Saludos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario